Trabajo siempre así. Sin barrera entre yo y la tierra. Sin barrera entre mis manos y el cuerpo del otro. El contacto directo es el método.
"Si me preguntas qué es Qimera, te diría:
es la forma de tocar que aprendí cuando dejé de ponerme zapatos."
Llevo más de una década tocando cuerpos. Y lo primero que aprendí — antes que cualquier técnica — es que el cuerpo no se equivoca. Cuando tensa, está protegiendo. Cuando duele, está hablando.
Trabajo descalza desde el día uno. No es un gesto estético. Es la base del método: si yo no estoy en contacto con la tierra, no puedo pedirle al cuerpo de la otra persona que se suelte. Lo que se transmite por las manos empieza en los pies.
Esa es la primera regla que enseño a quien viene a formarse. Y la primera que aplico cuando recibo a alguien en cabina.
"El tacto empieza por la planta del pie. Si no estoy enraizada, no puedo acompañar."
Laura
No invento técnicas nuevas. Lo que hago — y lo que enseño — es devolver al tacto su estado original: contacto sin agenda, sin protocolo robótico, sin el filtro de la prisa.
Trabajar descalza es eso traducido al cuerpo. Es la postura que recuerda al sistema nervioso que estamos en un lugar seguro. Es lo que permite que mis manos lleguen a donde tienen que llegar — sin que mi propia tensión las preceda.
Suelo, pies, manos, cuerpo del otro — un solo circuito.
Mi peso baja antes de que mis manos suban a tocar.
Estoy aquí. No en la siguiente sesión, no en lo de fuera.
Lo que enseño se transmite por contagio, no por instrucción.
No tengo protocolos cerrados — pero sí una secuencia que respeto siempre. Esto es lo que pasa cuando entras al centro o cuando vienes a una formación.
No empiezo por la técnica. Empiezo por escuchar — qué traes, qué duele, qué se ha movido desde la última vez. La sesión empieza antes de tocarte.
Antes de aplicar nada, observo. Tu postura, tu respiración, dónde se acumula la tensión. El mapa lo da el cuerpo — yo solo lo traduzco.
Mis manos llegan después de mi atención. Trabajo desde el polo que toca pedir — yin si necesitas recibir, yang si necesitas activarte, agua si necesitas fluir.
La radiofrecuencia monopolar IRIS la incorporo cuando el cuerpo pide trabajo profundo de tejido. Nunca como tratamiento aislado — siempre dentro del marco somático del método.
No termino aplicando, termino acompañando la salida. Te doy tiempo para volver. Lo que se mueve en cabina pide unos minutos de silencio antes de que vuelvas a la calle.
Mi trabajo vive en dos lugares. El centro presencial donde sigo recibiendo en cabina. Y la formación profesional donde transmito el sistema. Es la misma mirada — solo cambia para quién se aplica.
Centro Laura Esteve
"Sigo recibiendo cuerpos cada semana. Es donde el método se renueva — porque cada cuerpo trae algo nuevo que aprender."
Método Qimera®
"Lo que aprendo en cabina lo transmito a otros profesionales. Para que esa misma forma de tocar exista en más lugares."
En el centro trabajo siempre desde el tacto consciente — pero también incorporo tecnología cuando suma profundidad real al proceso. Nunca sustituye, complementa.
La radiofrecuencia monopolar IRIS es la herramienta tecnológica principal del centro. La integro cuando el cuerpo pide reorganización profunda de tejidos. Pero siempre dentro del marco somático del Método Qimera®.
La base de todo trabajo presencial
Reorganización profunda del tejido
Lectura corporal del Método Qimera®
Yoga Facial by Qimera® aplicado
Radiofrecuencia profesional integrada al método.
No la uso por moda ni por marketing. La integro porque cuando el cuerpo pide trabajo profundo de tejido — circulación, fluidez, reorganización — IRIS suma una dimensión que las manos solas no alcanzan. Pero siempre dentro del marco somático: nunca aplicada sin lectura previa, nunca como protocolo cerrado.
Reservar sesión con IRIS →
El centro está en Valencia. Lo diseñé para que el lugar acompañara al trabajo — no como decoración, sino como parte del método. La luz, el silencio, la materialidad. Todo está pensado para que el cuerpo entre en otra frecuencia desde el primer minuto.
Aquí recibo a particulares en sesiones individuales, y aquí también imparto las formaciones profesionales presenciales. El mismo espacio. Dos formas distintas de habitarlo.
No trabajo para corregir cuerpos. Trabajo para devolverle a cada persona la sensación de que su cuerpo es un lugar al que pertenece. Y para entrenar a otros profesionales en esa misma mirada — porque cuanta más gente sepa tocar así, mejor lugar es esto para todos los cuerpos que andan perdidos.
Elige la que resuena con tu momento.
Si quieres trabajar tu propio cuerpo en sesión individual conmigo — somato-emocional, facial, IRIS — mi centro te recibe en Valencia.
Visitar lauraesteve.es →Si eres profesional del bienestar y quieres incorporar el Método Qimera® a tu propia práctica, las formaciones presenciales en Valencia abren su convocatoria de Otoño 2026.
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